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Escritura de desayuno

Me gusta escribir apenas me despierto, es una técnica que llegó a mí cuando quería reconectarme con la escritura. Necesitaba tener el hábito de escribir para pasar al papel todo lo que viví en los viajes. Para eso volví a Buenos Aires, para escribir el libro de mi viaje. En contraposición a mi deseo, me choqué nuevamente con todo lo que me había hecho alejar de mi ciudad natal: trabajar todo el día y sólo tener dos o tres horas para mí.

Me era imposible encontrar un rato para empezar a escribir mi libro y cuando lo encontraba, no sabía por donde empezar. Empecé a leer muchos blogs de chicos y chicas que viajan y libros de escritores. Todos tenían algo en común: decían que para escribir, había que hacerse tiempo cada día. La escritura es un hábito y de a poco empecé a conectar con él en Buenos Aires.

Cómo conectar con la escritura

Me preguntaba por qué cuando era chica podía crear tanto y de adulta ya no, cuando estaba ordenando toda la biblioteca que dejé al cuidado de mi familia mientras viajaba. Ahí encontré la respuesta: mis diarios íntimos. Cuando era niña y adolescente, no imaginaba mi vida sin escribir en los diarios, comencé a leer lo que había escrito la Camila de hacía muchos años atrás y me di cuenta que eso era lo que tendría que haber hecho durante mi viaje. Llevar un diario. Y fue a lo que más me negué cuando empecé a viajar.

Así que a partir de ese día, empecé a escribir el “diario de mi adaptación a la ciudad a la que había jurado no volver”: Los primeros días fueron puro lamento y crítica de por qué no escribí antes, por qué dejé de escribir. Todo era tortura de mi cabeza y mi censor interno que querían que siguiera atrapada en la zona de confort. Pero finalmente lo logré. Desde Septiembre de 2019 volví a escribir el diario de mi presente. Es un hábito que no cambio por nada.

Escrituras matutinas

En esos días, llegó a mí un libro taller “El camino del Artista” de Julia Cameron, cuando hice un taller de escritura con Jime Sánchez. Julia propone que para reconectar con la creatividad hay que escribir tres páginas cada mañana al despertar, saltando de la cama al papel. Empecé a implementarlo y mi diario fue tomando esa forma: desayunos de escritura. Y les aseguro, que transformó mi vida.

Las páginas de cada mañana fueron ese hombro que necesitaba para apoyarme a desahogarme cada vez que me sentía ahogada por Buenos Aires. Fueron cómplices en mi desafío de ser feliz, incluso en la ciudad que menos quiero habitar. Fueron cuna de mi siguiente destino: la Patagonia. Tierra a la que volví y donde sí estoy escribiendo muy de a poco mi libro, antes de seguir viajando.

Los invito a leer algunos fragmentos de estas páginas matutinas y a que descubran así que todos podemos escribir, acerca de cualquier cosa que pase por nuestra mente. Para liberarnos, descubrirnos, aceptarnos y amarnos. Para que las palabras nos vayan trazando el rumbo hacia donde realmente queremos caminar.

Mis escrituras de desayuno

08/10/19 – 06:50 hs. “Este momento en que no dejo de hacer correr la lapicera por las hojas en blanco me gusta. Me está haciendo bien a pesar del sueño, es como un rato de paz sacando afuera todo lo que me pasa por la mente mientras me preparo para arrancar el día. No lo había experimentado antes, los diarios de mi adolescencia y de los viajes los escribí durante la tarde y la noche. En esos momentos, sobre todo en los del viaje, suelo trabarme por limitarme con los pensamientos porque me centro en contar algo en particular. En cambio,escribiendo a la mañana libremente todo fluye sin censura. Tal vez sea la falta de forma lo que me da libertad o tal vez el sueño no me permite poner barreras tan temprano”.

09/10/19 – 7:10 hs. “Esos instantes en que me suena la alarma para ir a trabajar todo el día es como si me hicieran odiar la vida. Lo pospongo todo, hasta que tomo conciencia que tengo que levantarme igual. Me siento en la cama,prendo la luz. Siento todo el cuerpo duro, tenso, resistiéndose al presente. Los dientes apretados, el ceño fruncido, los ojos casi cerrados, el cuello dolorido, la espalda como una piedra. Duermo mal, creo que vivo peor. Me gustaría no tener que trabajar tantas horas porque me doy cuenta que me hace mal. Ya faltan dos meses, nada mas.En dos meses me voy de nuevo de Buenos Aires. Creo que a la Patagonia o a Mendoza, a trabajar y vivir allá un tiempo y después seguir viajando”.

13/10/19 – 10:23 hs. “Extraño estar rodeada de naturaleza levantar la vista y ver verde, montañas, VIDA. En la casa donde vivo desde que volví del viaje, no entra el sol casi nunca, en verdad nunca. Sólo el reflejo de él media hora por día y lo veo nada más los fines de semana Tengo claro que no puedo proyectar mi vida acá. Esto, como todo, es temporal. Pero estoy aprendiendo a amar mi vida hasta en las condiciones que menos me gustan: en Buenos Aires. Trabajando muchas horas, viajando en subtes y colectivos, sin ver los atardecer. Sin sentir el sol en la cara, sin descansar bien. Ya lo escribí muchas veces: si logro amar y aguantar mi vida acá, puedo y merezco seguir viajando para disfrutar la vida en cualquier otro lugar que me guste”.

21/10 – 7:20 hs. “Me desperté tarde y no llegué a escribir en casa. Había puesto el reloj a las 6:15 para desayunar, escribir, ordenar, limpiar antes de irme a trabajar pero me terminé levantando a las 6:50 hs. Así que sólo pude bañarme, licuarme las frutas y salir a tomarme el subte. Acá estoy, en el subte A escribiendo esto. Es cierto al final que el que quiere hacer algo, lo hace. No encuentra excusas, sí momentos y oportunidades para hacerlo”.

24/10 – 06:50 hs. “Estaba acariciando a los gatos y ahora se fueron a jugar. Me gusta cuando pasamos tiempo en el patio. Pienso que nadie puede ser feliz sin estar en contacto con la naturaleza, con el aire, el cielo y la tierra, la luz natural. Estar afuera nos hace bien. Es natural estar en el exterior para los gatos, ellos saben que no existen las paredes. Nosotros, los humanos, los encerramos y los nombramos como mascotas pero eso no es real. Encerrar a un animal y domesticarlo es invento del hombre. Por eso amo a los gatos, desde que tuve a CAI, mi primera gatita. Ella me enseñó que los gatos reclaman y hacen valer su independencia. Quieren salir, aman estar afuera y también en casa cuando ellos desean estar calentitos y rodeados de amor, comida y agua en su tachito”.

La escritura es para todos

Si vos también querés escribir y no sabés por dónde empezar, te recomiendo que implementes esta técnica en tu vida. Escribi tres páginas apenas te despertás, sin pensar en nada específico. Sólo escribiendo loque llegue en ese momento. También podés sumarte a mis desafios gratuitos de escritura haciendo click acá.

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